Hace 5 años, apenas después de graduarme de la universidad, empezamos con Andrés nuestro primer emprendimiento. Habíamos terminado el año anterior con nuestro proyecto de grado, el que consistía en un sistema de gestión para una empresa constructora. Intentamos buscarle la vuelta para realizarlo para la empresa pero la idea no prosperó. Sin embargo, meses después, surgió la oportunidad de hacer uno para una empresa de otro rubro. El sistema sustituiría el modo de trabajar mayormente manual y/o con Excel que tenían y significaría un cambio cualitativo y cuantitativo en el proceso.

Repaso algunas de las características de este emprendimiento y aprovecho la lista de errores que liquidan startup's de Graham para darnos contexto:

Emprendedor solitario.

Cuando empezamos el negocio de BricksDev, éramos dos, con Andrés nos conocíamos de haber hecho trabajos en facultad y estudiar para exámenes. Por suerte había buen feeling y además el tenía mucha cintura para bancar a mi persona. ¡Ok!

Mala ubicación.

A Montevideo definitivamente le faltaban muchos espacios de desarrollo de espíritu emprendedor en 2005. Las pocas iniciativas que habían se vinculaban a Ingenio, o bien a alguna tesis de grado archivada en la biblioteca de la universidad.  ¡Auch!

Esperemos que con nuevas actividades como la semana emprendedora, MvdValley y "Coworking" se facilite la creación de emprendimientos que no estén a merced de las pocas firmas de Venture Capital que hay en Montevideo.

Enfocarse en un nicho de mercado.

Originalmente apuntamos a hacer un desarrollo de producto para un único cliente de un sector específico de producción. Tendríamos que haber vendido horas de consultoría porque era un trabajo de consultoría y no de hacer un producto. ¡Mal ahí!

Tener una idea poco original.

Creo que este era al inicio el peor de todos, queríamos hacer un sistema de gestión para esa empresa. Ahí nos chocamos con problemáticas concretas que requerían soluciones originales a problemas de gestión: como el hecho de hacer formularios con plantillas dinámicas. Eso fue una diferencia de cualquier software que estuviera en la vuelta. Maso.

Elegir la plataforma tecnológica equivocada.

Elegimos el stack LAMP para desarrollar e implantar la aplicación pues ambos teníamos una cierta experiencia en programar en PHP si bien no era extensa. Con MySQL nos entendíamos mucho y habíamos usado con bastante éxito el DBDesigner4 para generar el esquema de la base de datos y mantener claro el diagrama de tablas.

Nos estaba faltando un sistema para generar la aplicación. Realmente no daba para programar todo el sistema desde cero, puesto que tenían que tenerse en cuenta muchos aspectos, desde seguridad hasta presentación gráfica y de impresión. Originalmente me decidí por Prado, hoy Yii, un framework orientado a objetos que trabajaba sobre PHP5, recientemente presentado en la web,  y con mecanismos similares al popular ASP.Net 2.0- de Microsoft pero con las ventajas que nos ofrecía que fuera crossplatform.

Ensuciarse las manos.

"Per aspera ad astra" recitaba Séneca, y es tal cual, sino metés, el emprendimiento no sale.

Si bien en el momento Prado parecía una buena opción, al pasar los meses nos dimos cuenta que era bastante complejo de utilizar y no era lo más adecuado para nuestros formularios dinámicos. Entonces decidimos remangarnos y hacer componentes que guardaran metadatos en MySQL y que presentaran la funcionalidad que nos faltaba. Fue un gran desafío y lo logramos pero no estábamos a tono con las versiones de base de datos. Nos metimos mucho en los detalles finos del framework pero lamentablemente para nosotros el proyecto Prado pasó por un momento de poco desarrollo: la comunidad se estaba focalizando en el desarrollo de la versión 3, que era incompatible con la V2 que estábamos usando y teníamos que arreglar.

Esfuerzos a medias.

Llegamos a un momento que la situación estaba bastante mal. Nuestro cliente original estaba molesto con nuestros resultados y no sabíamos como mejorarlo realmente sin invertir un sin fin de horas que no le supimos presupuestar al cliente. Como si fuera poco, no estábamos sacando plata de este emprendimiento y no podíamos dejar de lado otros compromisos, traté de jugármela y esforzarme para sacar adelante el desarrollo pero no eran sólo problemas de código los que teníamos que resolver.

Al pasar el tiempo vimos que no valía la pena el sacrificio que estábamos haciendo, así que empecé a buscar de nuevo "las 8 horas", un supuesto trabajo estable, por así decir, y empecé a estudiar GeneXus como herramienta con salida laboral clara en ese entonces. Breve tiempo después cuando me salió la beca para el MBA terminó formalmente nuestro emprendimiento.